Cómo escribir para ese fiel lector de tu blog - Laura Vilanova
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Cómo escribir para ese fiel lector de tu blog

01 Jun Cómo escribir para ese fiel lector de tu blog

Estoy habituada a leer post sobre cómo escribir contenidos para tu blog que, con títulos como ‘las 10 claves para ser el rey de los buscadores’, ‘ocho trucos para que Google premie tus post’, etcétera, etcétera…. describen en más o menos 400 palabras (para que Google los tenga en cuenta) los pormenores para que el rey de los buscadores no pase de ti cuando te armas de tiempo y ganas de publicar un post.

Yo no quiero daros trucos para Google. Creo que todos los que nos dedicamos a esto o tenemos un blog sabemos poco más o menos lo que le gusta a ese rey fantasma para el que escribimos. Lo que pretendo con este post es que escribáis para que os lean. ¡Y sí, voy a caer en las listas!

Mirad, cuando entré a trabajar en el primer periódico el entonces redactor jefe de local me dijo unas palabras que todavía recuerdo ¡y eso que hace más de 20 años!:

       -Laura, cuando escribas un artículo ten en cuenta a ese lector, aunque sea el único, que va a leerlo hasta el final. Hasta la última línea. Respeta a ese lector y haz que el texto sea redondo.

Desde entonces, cuando escribo cualquier cosa intento no descuidar los finales. Cuando me dieron ese consejo, el periódico en el que trabajaba tenía entradillas en negrita (esa especie de resumen del texto que tenía que responder a las cinco W’: What, Where, Who, When y Why, y que hoy podría equipararse a la meta descripción del WordPress). Y lo habitual era que la mayoría de lectores se conformara con echar un vistazo al titular, a la entradilla y al pie de foto para hacerse una idea de la información. Tres elementos que cuidábamos como a un hijo mientras las prisas y la acumulación de trabajo nos hacían descuidar el resto. Lo que viene siendo una degeneración de ‘la pirámide invertida’.

Así que, primer consejo, acabar el texto, que sea redondo, como una obra de teatro con planteamiento, nudo y desenlace.

como escribir blog

¡Vamos a por el segundo!

Vale que Google es el Rey, pero quien le da a ‘me gusta’, lo comparte o comenta es una persona. Así que ¡por mucho que nos pongamos muy guapos para Google… no olvidemos nuestro interior! Cuenta un texto que emocione, interese, ayude, aporte algo nuevo o entretenga…que despierte algún sentimiento en quien lo lea. Y para hacer eso ¡hay que creérselo! Hay que creer a pies juntillas lo que cuentas y estar convencido de que quieres contarlo.

¿De verdad que quieres rellenar tu valioso blog con un tema del que sabes lo justo? ¿Te pones a escribir sin pensar ni siquiera en lo que quieres contar? ¿Entras a saco en tu blog y te comportas como ‘elefante en una cacharrería’?

Mi segundo consejo, por lo tanto, es que consigas que cuando ese lector fiel (el que te va a leer hasta el final) acabe tu post se haya conmovido, haya aprendido algo, haya olido las flores de las que has escrito o haya logrado ver esas montañas que has descrito de tu último viaje… Escribe desde y por la emoción de contar algo….Antes de ponerte a teclear como un loco hazte esa pregunta que a veces tanto nos asusta: ¿Qué quiero contar hoy?

Mi tercer consejo es más bien una obsesión que me persigue casi desde que acabé los primeros cursos de la antigua EGB… ¡La ortografía! Para mí un texto con faltas de ortografía es como una persona desaliñada, sucia, como una tarjeta de presentación emborronada o arrugada. Si en tu blog hay faltas… ¡despídete de ese fiel lector!

Alíate con las palabras. Son tus amigas. Están ahí para embellecer tu texto. Te ayudan a contar historias, a describir experiencias, a compartir conocimiento… ¡no las maltrates! ¡Úsalas bien!

Y si tienes dudas acude a la Fundación del Español Urgente, @Fundeu en Twitter, (una ayuda rápida y certera).

Y el cuarto, no te compliques con las subordinadas. Góngora hay uno. Y quizás tú no lo seas. ¿Tan difícil es empezar con el sujeto, seguir con el verbo y acabar con el predicado? Y punto. Y otra frase. Y así hasta que controlemos un poquito más. Sin olvidarse de los adjetivos, pero dejándonos de tecnicismos que el común de los mortales no conoce (a no ser, por supuesto, que se trate de una publicación sobre un sector muy específico que requiera de estas palabras más técnicas).

Vamos que el cuarto consejo es, al pan, pan y al vino, vino.

Y para acabar, y dedicado a ti lector, al que ha llegado al final de este texto, como mi respeto es máximo te pongo en manos de Santi Balmes y reproduzco el texto que tan maravillosamente recita Joan Manuel Serrat en la canción de Love of Lesbian ‘El poeta Halley’ y que, como amante de las palabras que soy, me tiene completamente enamorada:

“Acojo en mi hogar palabras que he encontrado abandonadas en mi palabrera.

Examino cada jaula y allí, ladrando vocales y consonantes, encuentro a sucios verbos que lloran después de ser abandonados por un sujeto que un día fue su amo, y de tan creído que era, prescindió del predicado.

Esta misma semana han encontrado a un par de adjetivos trastornados, a tres adverbios muertos de frío y a otros tantos de la raza pronombre que sueñan en sus jaulas con ser la sombra de un niño.

Señalo, entonces, las palabras que llevan más días abandonadas y me las llevo a casa, las vacuno de la rabia y las peino a mi manera, como si fueran hijas únicas, porque en verdad todas son únicas. Acto seguido y antes de integrarlas en un parvulario de relatos o canciones, les doy un beso de tinta y les digo que si quieres ganarte el respeto, nunca hay que olvidarse los acentos en el patio. A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas, y yo solo observo cómo juegan en el patio de un poema.

Casi siempre te abandonan demasiado pronto y las escuchas en bocas ajenas, te alegras y te enojas contigo mismo como con todo lo que amamos con cierto egoísmo. Y uno se queda en casa inerte y algo vacío, acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio, siempre fiel, siempre contigo. Pero todo es ley de vida.

Como un día me dijo el Poeta Halley:

“Si las palabras se atraen, ¡que se unan entre ellas y a brillar, que son dos sílabas!”

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